CECT identifica zonas prioritarias para el retiro de asbesto en viviendas del país

El Centro de Estudios de Ciudad y Territorio (CECT) del Minvu elaboró el informe Metodología y análisis de persistencia de asbesto según Censo 2024, que busca aportar evidencia para focalizar las intervenciones públicas destinadas al retiro de este material en viviendas.

A partir de la comparación entre los censos de 2002 y 2024, el análisis permitió estimar en qué zonas del país podría persistir el asbesto en techumbres, aportando especialmente a la implementación del plan del Construyendo Comunidad Mejor sin Asbesto.

De acuerdo con el documento del CECT, a nivel nacional se estima que 637.266 viviendas, equivalentes al 10,2% del total censado, presentan techumbres de fibrocemento o potencialmente con asbesto.

Las regiones con mayor proporción de viviendas en esta condición son Coquimbo (26,1%) y Atacama (25,9%), seguidas por Arica y Parinacota (18,0%), Maule (15,6%) y O’Higgins (13,7%). En contraste, las menores proporciones se observan en Aysén (0,5%), Los Ríos (0,6%) y Los Lagos (0,9%).

En términos absolutos, la Región Metropolitana concentra el mayor volumen, con 262.877 viviendas que presentan este tipo de cubierta, lo que equivale al 10,1% del total regional. Le sigue Valparaíso, con 101.572 viviendas (12,8%).

El análisis también muestra que la persistencia del material no se distribuye de manera homogénea, sino que hay una mayor concentración en áreas urbanas consolidadas, mientras que los sectores periféricos presentan menor presencia potencial. Un ejemplo de ello es lo que ocurre en la ciudad de Iquique, donde se puede identificar una mayor cantidad de techumbres con asbesto en comparación con Alto Hospicio.

Por qué es importante erradicar el asbesto

La erradicación del asbesto constituye una prioridad sanitaria y habitacional debido a los graves efectos que este mineral puede provocar en la salud humana. Cuando sus fibras son inhaladas, pueden generar enfermedades de alta letalidad, como asbestosis, cáncer de pulmón y mesotelioma.

Aunque su uso fue extendido durante el siglo XX por su resistencia y durabilidad en materiales de construcción como tejas, planchas y losas, en Chile fue prohibido en 2001 mediante el Decreto Supremo N°656, que impidió su producción, importación, distribución, venta y uso, así como su incorporación en materiales de construcción.

Programas del Minvu para enfrentar esta problemática

Antes de la creación de programas específicos, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo abordó el recambio de techumbres con asbesto a través de líneas generales de mejoramiento habitacional, como el Programa de Protección del Patrimonio Familiar y su continuidad en el Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios (DS N°27).

Posteriormente, en 2023, el Minvu estableció formalmente el Plan Piloto de Retiro de Asbesto en Techumbres de Condominios Sociales orientado a la tipología block. Esta iniciativa fijó una meta inicial de intervención en mil edificios ubicados en las regiones Metropolitana, de Valparaíso y del Biobío, con financiamiento a través del programa DS N°27.

Ese mismo año se lanzó el plan Construyendo Comunidad Mejor sin Asbesto, como modalidad de atención especial para condominios de viviendas sociales de esas tres regiones. La coordinación de esta estrategia está a cargo del Departamento de Condominios y Atención del Déficit Cualitativo de la División de Políticas Habitacionales.

Los resultados obtenidos en el análisis del CECT buscan servir como base para priorizar sectores de intervención, pero la confirmación efectiva de presencia de asbesto requiere verificación en terreno, ya sea mediante inspección directa o levantamientos técnicos especializados.

Metodología: comparación entre los censos de 2002 y 2024

Para construir esta estimación, el CECT utilizó información censal del año 2002, considerando las viviendas con techumbres de pizarreño, y del Censo 2024, en la categoría de fibrocemento como material predominante.

A partir de ello se construyó un indicador denominado “valor representativo”, definido como el mínimo entre el número de techos de pizarreño observados en 2002 y el número de techos de fibrocemento registrados en 2024. Este criterio busca estimar la cantidad máxima de asbesto que podría persistir, considerando que el censo más reciente no permite distinguir si el fibrocemento contiene o no asbesto.

Con este indicador se derivaron dos variables complementarias: reducción de asbesto y fibrocemento nuevo. Además, se elaboró una clasificación territorial con tres grandes categorías: persistencia, reducción parcial e inexistencia o fibrocemento nuevo.

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