Estudio Territorio Inclusivo propone nueva metodología para incorporar accesibilidad, género y cuidados en la planificación territorial

Este jueves 05 de marzo se presentó el Estudio Territorio Inclusivo ETI 2026: Accesibilidad Universal, Curso de Vida, Género y Cuidados, iniciativa desarrollada por el Centro de Estudios de Ciudad y Territorio (CECT) que busca fortalecer los procesos de diagnóstico y toma de decisiones en programas territoriales, incorporando de manera sistemática las necesidades de grupos de especial protección.

El estudio propone una Metodología de Análisis Territorial Integrado (MAI), herramienta que articula información técnica del espacio público con la experiencia cotidiana de quienes habitan los territorios, incorporando variables como accesibilidad universal, movilidad cotidiana, seguridad peatonal y condiciones de cuidado en el espacio urbano.

Durante la apertura de la actividad, la jefa del Centro de Estudios de Ciudad y Territorio, María Loreto Paillaqueo, destacó el valor de avanzar hacia diagnósticos territoriales más integrales.

“Esta metodología representa un avance sustantivo, porque articula instrumentos cuantitativos y cualitativos que permiten construir diagnósticos territoriales más completos y sensibles a las distintas realidades de los territorios. Agradecemos además la confianza de los equipos territoriales que permitieron aplicar esta metodología en terreno”, señaló.

Por su parte, la coordinadora nacional del Área Social del MINVU, Pía Castelli, relevó el aporte de este tipo de herramientas para el diseño de políticas públicas más inclusivas.

“El estudio aporta una metodología sólida y sensible a la heterogeneidad social y demográfica del país, generando un aporte significativo hacia diagnósticos territoriales más integrales y equitativos”.

En la instancia, la autoridad también destacó el trabajo del ministerio en el marco del Plan de Emergencia Habitacional, que permitió alcanzar la meta de 260 mil viviendas construidas o entregadas durante esta administración.

“Este logro fue posible gracias al trabajo de todos los funcionarios y funcionarias del ministerio, permitiendo entregar viviendas definitivas y de alto estándar a lo largo de todo el país. Es un hito aún más relevante considerando que se implementó en condiciones adversas, con un sector de la construcción debilitado tras la pandemia, altos costos de materiales y barreras de acceso para las familias. En ese contexto, el Plan de Emergencia Habitacional fue clave para cumplir la meta y dejar además más de 150 mil viviendas actualmente en desarrollo”.

El estudio desarrolló instrumentos específicos para observar y medir las condiciones del espacio público desde una perspectiva inclusiva. Entre ellos destaca la Ficha Territorio Inclusivo, que evalúa las condiciones de accesibilidad de los espacios públicos, y las Cartografías de Movilidad Cotidiana, que permiten recoger la experiencia y percepción de quienes habitan los barrios.

A partir de estos instrumentos se construyeron indicadores que permiten medir seguridad peatonal y accesibilidad universal en veredas, además de identificar lugares cotidianos y rutas críticas para distintos grupos de la población, como personas mayores, mujeres con labores de cuidado, personas con discapacidad y niños y niñas.

La presentación del estudio estuvo a cargo de los profesionales Javier González y Javiera Gómez del CECT, quienes expusieron la metodología desarrollada y los principales resultados del análisis territorial.

Para el desarrollo del estudio se analizaron tres territorios, dos de ellos en la Región Metropolitana: los barrios Garín, en la comuna de Quinta Normal, y Villa Manuel Rengifo, en la comuna de San Ramón, además de la localidad de Quintay, en la comuna de Casablanca, considerada en el marco del Programa Pequeñas Localidades.

En los tres casos se identificaron brechas relevantes en materia de accesibilidad, seguridad peatonal e infraestructura de cuidados, condiciones que afectan especialmente a personas mayores, mujeres cuidadoras, personas con discapacidad, niños y niñas.

Los resultados del estudio fueron comentados por equipos locales que participaron en los territorios analizados: Ignacio Quezada y Yakolen Tepebasi, del equipo PPL Quintay, junto a Luca Castro, del equipo QMB Barrio Garín. En la instancia compartieron su experiencia respecto de la aplicabilidad de la metodología en los procesos de diagnóstico territorial, así como en la toma de decisiones e implementación de intervenciones urbanas. La conversación fue moderada por Catherine Ortega, encargada del Equipo de Inclusión Social del CECT.

Respecto de la proyección del estudio, Javiera Gómez explicó que la metodología busca ponerse a disposición de los programas territoriales del ministerio.

“Esta es una propuesta de análisis territorial que puede tomarse, mejorarse y ajustarse. Nuestra intención es poner esta metodología a disposición para su uso en distintos programas y territorios”.

En esa línea, Antonio Fritis, encargado nacional del QMB, valoró el aporte que esta herramienta puede tener para fortalecer los procesos de intervención territorial.

“A través de esta metodología se puede aportar insumos relevantes a programas que se han construido durante más de veinte años, con procesos participativos, trabajo con la academia y, sobre todo, con el conocimiento que entregan nuestras oficinas territoriales, que son los verdaderos sensores de lo que ocurre en el territorio. El desafío ahora es incorporar estas herramientas para focalizar mejor nuestras intervenciones”.

En tanto, la encargada nacional del Programa Pequeñas Localidades, Carolina Gómez destacó el trabajo conjunto con el Centro de Estudios.

“Para nosotros, trabajar con el Centro de Estudios ha sido un desafío permanente y también un apoyo muy importante para fortalecer el conocimiento en políticas públicas. Escuchar hoy cómo se instala el concepto de análisis territorial es un orgullo, especialmente considerando que muchas veces los territorios donde trabajamos son complejos y requieren levantar información en contextos muy diversos”.

Finalmente, la presidenta CNDT, Paola Jirón, valoró el esfuerzo de traducir estos enfoques a la gestión pública.

“Pasar de la academia a la política pública no es fácil. El trabajo que realizan los funcionarios públicos es complejo porque están directamente con los vecinos y los territorios. Por eso es valioso ver cómo estos conceptos se transforman en herramientas concretas para la toma de decisiones”.

El estudio entrega herramientas metodológicas y evidencia territorial que pueden ser incorporadas en distintos programas del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, contribuyendo a orientar decisiones que favorezcan mejores condiciones de accesibilidad, movilidad y uso del espacio público, impactando positivamente en la calidad de vida de las personas que habitan los territorios.